- A 25 años de del 11S en Estados Unidos, el expresidente Vicente Fox revela las medidas de seguridad que implementó durante esa jornada; las autoridades federales desplegaron al Ejército y a la Marina ante la alerta de que el país enfrentara un acto similar u operara como vía de acceso
A 25 años del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, el expresidente Vicente Fox, quien el 11 de septiembre de 2001 tenía casi un año de estar al frente del Gobierno de México, aseguró que temió que se extendieran dicho ataques a México.
En entrevista con Milenio, el expresidente Vicente Fox dijo que tras recibir la primera alerta sobre el impacto de los aviones en territorio estadounidense canceló de forma inmediata sus eventos públicos en la capital del país y se trasladó a la residencia de Los Pinos para dar seguimiento a la emergencia internacional.
El exjefe del Ejecutivo explicó que la primera reacción del gobierno mexicano consistió en establecer una alerta generalizada.
Las autoridades movilizaron al Ejército y la Marina para garantizar la seguridad de las instalaciones estratégicas de la República Mexicana.
“Llegamos a pensar que pudieran llegar esos ataques inclusive a México”, reconoció el expresidente al recordar los hechos.
Ante este escenario, las corporaciones de seguridad reforzaron la vigilancia en aeropuertos, puertos marítimos y diversas plantas generadoras de electricidad a lo largo de todo el territorio nacional.
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Fox ordena operativo en las fronteras por 11S
La preocupación de la administración no se limitó únicamente a la frontera norte. De acuerdo con el testimonio del exmandatario, el gobierno mexicano también ordenó mantener una vigilancia estricta sobre la frontera sur con Guatemala.
El objetivo de esta medida radicó en evitar que el país operara como una vía de entrada para grupos que pretendieran ingresar de manera irregular a Estados Unidos durante las horas críticas del 11 de septiembre.
Mientras las Fuerzas Armadas activaban los protocolos de resguardo nacional, Vicente Fox intentó establecer comunicación telefónica directa con George W. Bush, quien entonces se desempeñaba como presidente de Estados Unidos.
Sin embargo, la llamada solicitada ese mismo día no logró concretarse debido a que el mandatario estadounidense viajaba a bordo del avión Air Force One y enfrentaba la saturación de las líneas de la Casa Blanca.

El impacto del 11-S en la agenda de ambos países
Los actos terroristas modificaron por completo las prioridades de la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
Apenas seis días antes de la caída de las Torres Gemelas, ambos mandatarios sostuvieron una reunión de trabajo en Washington para discutir una ambiciosa agenda que incluía un acuerdo migratorio integral, el cual las autoridades pausaron de forma definitiva tras la contingencia de seguridad internacional.
A pesar de la magnitud de la emergencia global, las medidas preventivas que implementó el gobierno mexicano contuvieron cualquier eventualidad.
Tras confirmar que ningún ataque alcanzó al país, las dependencias federales mantuvieron comunicación constante con las embajadas y consulados para atender los requerimientos de la comunidad nacional, mientras que la actividad cotidiana en las ciudades mexicanas continuó sin alteraciones mayores.
Al reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo, el expresidente consideró que la administración estadounidense emprendió una transformación profunda de sus aparatos de inteligencia.

Señaló que el gobierno vecino entró en un estado de alerta permanente, lo que evitó la repetición de incidentes de tal magnitud en las décadas posteriores.

