Agustín Herrera, IIFAEM: apoyo que cambia la vida de las familias artesanas mexiquenses

Ceremonia de premiación del VI Concurso Estatal de Alfarería y Cerámica Mexiquense en la Casa de Artesanías del IIFAEM, en Toluca, con público asistente y piezas artesanales en exhibición

El Instituto de Investigación y Fomento de las Artesanías del Estado de México (IIFAEM), que dirige Agustín Herrera Pérez, entregó los reconocimientos del VI Concurso Estatal de Alfarería y Cerámica Mexiquense “Valoremos 2026”, convocado junto con la Secretaría de Cultura y Turismo como parte de la política de fomento cultural que impulsa la gobernadora Delfina Gómez Álvarez. El certamen distingue el trabajo de alfareros y ceramistas mexiquenses en distintas ramas y técnicas, entre ellas el barro bruñido, el barro vidriado libre de plomo y la miniatura.

Agustín Herrera Pérez, director general del IIFAEM, con la diputada Zaira Cedillo, invitados especiales y los artesanos premiados en el VI Concurso Estatal de Alfarería y Cerámica Mexiquense
Agustín Herrera Pérez, director general del IIFAEM, con la diputada Zaira Cedillo, invitados especiales y los artesanos premiados. FOTO: LA AUDIENCIA

El respaldo que promueve Agustín Herrera al frente del IIFAEM no se limita al reconocimiento. El instituto acompaña a las familias artesanas con apoyo económico directo, con concursos que entregan premio en efectivo y con la comercialización permanente de las piezas en las tiendas Casart, que tienen su sede principal en Toluca y sucursales en distintos municipios del estado, un circuito que permite a los talleres vender su producción durante todo el año. El objetivo, señala el instituto, es que técnicas que se transmiten de generación en generación —el bruñido, el vidriado, la miniatura— encuentren mercado y no desaparezcan por falta de rentabilidad.

Árbol de la vida de barro policromado de más de un metro de altura, obra del artesano José Luis Serrano Carrillo, de Metepec, exhibido durante el concurso del IIFAEM
“Artesanías de Metepec”, árbol de la vida en barro policromado de José Luis Serrano Carrillo, con 720 horas de elaboración. FOTO: LA AUDIENCIA

En esta edición se entregaron reconocimientos en las distintas ramas del certamen. El primer lugar en barro vidriado libre de plomo fue para “El pulque es para los hombres y el agua es para los bueyes”, de Hermenegildo Montoya Vázquez, de Metepec: un toro de barro de 1.10 metros de altura, hecho para llenarse de pulque y compartirse, que lleva escrita sobre el cuerpo la copla de la que toma su nombre —“Soy hijo de buenos padres y me crié entre los magueyes; yo solo tomo buen pulque y no agua como los bueyes”—. Son 240 horas de trabajo en una pieza de fiesta, de las que se sacan cuando hay que celebrar, y que cuenta por sí sola de dónde viene.

Entre las demás piezas premiadas se encuentran “La gallina de oro” de Nicolás Camacho Tahuillán y la “Sopera de peces” de Isael Camacho Ortega, ambas de Metepec y también en barro vidriado libre de plomo; el “Florero en bases circulares” de Juan Luis Galicia Rivero, de Teotihuacán, primer lugar en barro bruñido, de 80 centímetros de alto y 720 horas de elaboración; y, en miniatura, “Dale dale, no pierdas el tino”, de Benjamín Fernando Barrera Bolaños; “Procesión a la Virgen del Carmen”, de Azucena Verónica Gómez Hernández, y “La Tlanchana”, de Diana Vázquez Serrano, piezas de entre 4.5 y 5.5 centímetros que tomaron hasta 240 horas de trabajo, entre otros reconocimientos otorgados durante la ceremonia.

Florero de barro bruñido de 80 centímetros de alto formado por tres cuerpos esféricos con iconografía prehispánica incisa y bandas de cráneos, obra de Juan Luis Galicia Rivero, de Teotihuacán
El “Florero en bases circulares” de Juan Luis Galicia Rivero, de Teotihuacán, primer lugar en barro bruñido, requirió 720 horas de trabajo. FOTO: LA AUDIENCIA

Una de las ramas del concurso está dedicada al barro vidriado libre de plomo, técnica que sustituye la greta tradicional por esmaltes sin riesgo para la salud y que el IIFAEM impulsa entre los talleres del estado. Cada pieza premiada recibió además un certificado de autenticidad firmado por Agustín Herrera Pérez, con el nombre del artesano, su municipio, la técnica, el tiempo de elaboración y un código QR de consulta, un respaldo documental que da valor comercial al trabajo de los alfareros mexiquenses.

Miniaturas de barro premiadas en el concurso del IIFAEM, de entre cuatro y seis centímetros, exhibidas junto a sus certificados de autenticidad y escarapelas de primer, segundo y tercer lugar
Las miniaturas premiadas, obra de artesanos de Metepec, se exhibieron con su certificado de autenticidad. FOTO: LA AUDIENCIA
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